El ambón: Espritualidad sí, religiones también

 HOMILIA DG-QR-B05 (Jn 12,20-33)

 

(La homilia del Marc)Jesús ha subido a Jerusalén con sus discípulos con ocasión de la fiesta de la Pascua. Se están el Templo, al Atrio de los Gentiles. Se debieron formar círculos en torno a un rabino, donde se hablaba de temas vinculados a la pascua, el sentido de la vida, la religión judía o el último edicto del gobernador romano. Es en este contexto que unos griegos piden a Felipe que los introduzca en el círculo de Jesús, para conocerlo y sentirlo hablar. Quizá así, algún día, lo querrán y le seguirán.

No es fácil acceder a los personajes relevantes si no perteneces a su círculo cercano. Más que nada para evitar los pesados ​​y la gente que se acerca sólo por curiosidad. Todos tienen derecho a preservar su privacidad del abuso y de la banalización. Jesús también. Y no está mal cuantos filtros tuvieron que pasar para llegar al Maestro! Primero de todo, los griegos fueron a buscar Felipe, que debía ser un discípulo más bien afecto a los no judíos. Luego, este fue a buscar Andreu, que poseía el título de primer discípulo, es decir, alguien con "rango". Y ambos, ahora sí, lo van a decir a Jesús.

Cuando oigo tantos discursos que dicen que para acceder, ya no a Jesús, sino a Dios, no hacen falta intermediarios, poco menos que alucino. Ni intermediarios ni mediaciones de ningún tipo? Ningún precepto, ninguna obediencia, ninguna tradición? Sólo gurús autopromocionats y «lo que el corazón te diga a cada instante" ...? Qué queréis que os diga? A mí todo esto me hace un tufo a narcisismo espiritual que me desconcierta.

Sin intermediarios autorizados, es decir, avalados por alguien diferente a ellos mismos, todo el camino que hacemos, por muy espiritual que sea, empieza y acaba en nosotros, reflejados. La otra parte ya me la sé y tenéis razón, el peligro de los intermediarios es que se conviertan en casta y que se planten ante la puerta como si fueran los guardianes, sin entrar ellos ni dejar entrar. Pero entonces dejan de ser intermediarios autorizados y se convierten en falsarios que se arrogan el que no les pertenece.

Habéis oído que os dicen: «espiritualidad sí, religión no"; pues yo os digo: «muéstrame tu flamante espiritualidad sin mediación religiosa y como lo haces para perseverar y para expandir el círculo más allá de ti mismo, y yo te mostraré con mi religión, un poco destartalada y ajada, como tiene cabida todo el mundo y de qué manera la espiritualidad trasciende las modas y el gurú de turno.

Me refiero a discursos de este palo: «La religión es para los que quieren evitar ir al infierno. La espiritualidad es para los que quieren alcanzar la Ascensión Espiritual. La religión es para los dormidos. La espiritualidad es para los despiertos. La religión es para aquellos que necesitan que otro les diga qué hacer. La espiritualidad es para los que escuchan su voz interior ... »Bla, bla, bla ... El mismo gnosticismo de siempre, sólo que refrito y esferifica.

Me atrevo a hacer un pronóstico: volveremos a la religión, pero ya no por miedo a los musulmanes o por miedo a perder las esencias del europeísmo etnocultural; ya no por miedo a nada, sino porque habremos entendido que la religión católica, a pesar sus miserias, es uno de los mejores intermediarios para introducirnos, quizás no a otras cosas, pero sí en el círculo íntimo del Señor, donde se le puede escuchar, amar y seguir sin grandes alucinaciones espirituales. Dios dirá.