Contra el paro ¿hacerse cura?

Este es el vídeo que la Conferencia Episcopal Española ha ideado con motivo del Día del Seminario, que se celebra el próximo lunes. Lo que pretendía ser una gran campaña de promoción para tratar de conseguir nuevos seminaristas se ha visto traducido en una polémica sobre una de las primeras frases que se dice, en el vídeo, en la que un cura promete trabajo seguro. Pienso que quizás no ha sido un despiste, porque lo que sí ha tenido seguro la campaña es que se hable en los medios, aunque todos y cada uno han reproducido una nota de Efe, sin más elaboración periodística.
 
Sin duda, a pocos días de una huelga general convocada contra la precariedad de las condiciones laborales en España, ofrecer trabajo seguro es casi una provocación. La primera sensación que experimenté, al leerlo, fue, de nuevo, de desencanto: qué oportunidad perdida -pensaba- para explicar las razones de fondo que llevan a una persona a dedicar su vida a los demás, etc. Visto el vídeo, que hace referencia a ello, también tengo algunas reticencias. Las imágenes muestran claramente dos cosas: el-modelo-de-cura-con-clergyman, como si todo fuera así, y momentos clave de celebraciones litúrgicas sacramentales, como si el único trabajo de un cura fuera éste.
 
Es trabajo fijo, sí, pero incluye fines de semana, vísperas, trabajos de todo tipo, disponibilidad 24 h y un sueldo que no llega a mileurista ni de coña. En todo caso, sin embargo, después de pensarlo un poco, creo que no es tan mala idea introducir esta frase que -con seguridad- debía ser la más citada en la lluvia de ideas que debieron hacer los creativos. Lo digo porque, si os fijáis, la primera idea que te viene a la cabeza si os preguntan por hacerse cura es la de las renuncias y, sobre todo, la renuncia a la vida sexual. Ante ello, nos olvidamos rápidamente de todas las renuncias que hemos hecho cada uno, que son muchas, o las interpretamos en clave de frustración (no pude ligarme a no sé quién, no pude hacer un máster a los EEUU, elegí un trabajo en lugar de otro, no pude divertirme mientras tenía exámenes, etc.) y fijamos el dedo en las que se le piden al sacerdote católico; bien, sólo a una de las que se le piden. Las denuncias sobre los abusos sexuales y, en definitiva, la sensación que muchos tenemos que el celibato obligatorio y universal para la vida religiosa tal vez es excesivo (y limitatorio de las vocaciones), ayudan. Pero cuesta ver un discurso positivo de la renuncia, excepto cuando dimite alguien... que no es de los nuestros, claro.

 
Así que no me parece mal que se pongan de relieve otros aspectos positivos de la vocación digamos más prosaicos, sobre todo si nos lo tomamos medio en serio medio en broma, que es como creo que debe tomarse la publicidad. De hecho, algunas de las virtudes que otorgamos a algunas personas consagradas a la vida religiosa (no sólo sacerdotes, también monjes, monjas, etc ...) serían imposibles de cultivar si no tuvieran 'trabajo seguro', como dice el anuncio. Una total capacidad de entrega a cualquier hora del día, por ejemplo, una atención personalizada a los enfermos, los parados, personas sin hogar o papeles; una vida dedicada al trabajo intelectual que nos haga más comprensible el mundo donde vivimos, etc... son actos que honran a quienes los hacen pero que serían completamente imposibles sin una estabilidad laboral... y quizás sin renuncias.
 
Así que, chicos (todavía no chicas), si alguno de los que estáis en el paro hacéis lo que se dice que se hace en tiempos de crisis, es decir, abrir nuevas oportunidades vitales, ya sabéis, aquí tenéis una y no hay demasiada competencia.