El ejército silencioso de la Iglesia

En un reciente simposio de la Fundación Claret, creo recordar que Ramon Maria Nogués hacía referencia al "ejército silencioso de la Iglesia". Con estas palabras, quería referirse a toda la gran red de trabajo social al servicio de las personas más pobres y marginadas. Tenía toda la razón. La Iglesia tiene una red al servicio de las personas que pasan hambre, que viven en la pobreza más extrema, que se encuentran en una situación de marginación sin salida. La Iglesia, en el ejercicio de su misión más genuina, en su caritas diaria, ha tejido, sin publicidad, día tras día, un "ejército silencioso", testimonio desde la acción diaria de la buena Nueva de la Evangelio.
 
Entiendo y comparto  el criterio que la Iglesia no haga publicidad de esta acción diaria y capilar. Pero, a veces, es tan silenciosa y discreta que amplios sectores de la población y la opinión pública sencillamente la desconocen. Del mismo modo, muchas personas desconocen también uno de sus tesoros "ocultos": la doctrina social. Una doctrina cada día más relevante y significativa en el mundo en que vivimos.
 
Así, entre una acción silenciosa y una doctrina oculta, para muchos, la Iglesia es una institución que sólo aparece en la esfera pública en determinados ámbitos de nuestra vida social y, muy a menudo, relacionada sólo con temas morales y de poder . ¿Qué podemos hacer para que la Iglesia emerja en el esfera pública con toda su riqueza? Sé que la caritas y el compromiso social de muchos cristianos no quiere ni publicidad ni ningún tipo de reconocimiento. Lo sé y lo comparto. De todos modos, en una sociedad como la nuestra en que los medios de comunicación y las redes son decisivas en la formación de nuestros valores y de nuestras ideas, si esta realidad de la Iglesia continúa en el silencio, sólo quedará en el imaginario de muchos la visión de una Iglesia asociada al poder, a la tradición ya la moral.
 
¿Es este el camino?

Etiquetas: